Telaraña artesanal
Los tejidos paraguayos son muy apreciados en diversos lugares del mundo. Reproducen el conocimiento de innumerables generaciones de artesanas que han sabido extraer de la tierra y del bosque sus materias primas. Con renovados modelos, llegan las prendas a las pasarelas, a través de una nueva generación de diseñadores, entre los que Cecilia Fadul imprime su sello vanguardista a la tendencia de volver a lo natural.

Quizá uno de los logros casi perdidos y más reconocidos internacionalmente de las artesanas paraguayas es el bordado del ñandutí, realizado en telas con hilo de seda o algodón, basado en el principio de la tela de araña (ñandutí significa tela de araña en guaraní). En el origen hay una fuerte influencia hispánica, al igual que en otros tipos de encajes como el Yú, tejido de agujas en algodón rústico, preferido para dar un acabado singular a prendas de vestir, y el Aho Poí, tejido delgado bordado en diferentes puntos, inspirado en la naturaleza, originario del siglo XVIII, entre otros.

Ñanduti


Tipos de Artesanias Paraguayas

Artesanía

Nombre

Características

Productos Elaborados

Orígenes

Tejidos de Algodón

Ao Poi

Tejido de tela muy delgada, en blanco o en colores con bordados en diferentes puntos, inspirados en la naturaleza o geométricos. Se completa con el encaje en feltire o crochet.

Prenda de vestir para hombre o mujer. Mantelería en general. Artículos decorativos para el hogar

Reminiscencia hispánica. Epoca Francista

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Ao Poyvi

Tela gruesa pesada, áspera, en hilos gruesos, blanco o de colores, adornado con bordados geométricos.

Mantas, Cobertores, Ponchos, Alfombras

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Ñanduti

Encaje de agujas, se teje sobre bastidor en círculos radiales, se bordan motivos geométricos o zoomorfos, en hilo blanco o en colores.

Detalles para vestimenta, ornamentos religiosos, sombreros, abanicos, detalles ornamentales

Origen hispánico (Encaje Tenerife)

 

Encaje Yu

Encaje de agujas, versión popular de "Filet"

Acabado de prendas de vestir o de ornato

Reminiscencia hispánica

Tejidos en Lana

 

Hebras de lana seleccionadas y procesadas en forma manual, en color natural o en colores

Prendas de vestir, ponchos finos o gruesos, fajas, chales, mantas, jergas para faenas del campo, rebozos

Epoca Francista

Tejidos en Fibras

Palma, Caranday, Kapi-i

Tejidos manualmente, fibras procedentes de las hojas secas. Se tejen y dan forma a veces planchándolas. Se tiñen en colores y se adornan con motivos geométricos.

Sombrero Piri, Cestos, Abanicos, o Pantallas, Artículos para la mesa

Reminiscencia indígena

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Karaguato, Pindo, Tacuarembo, Guembepi, Mbocaya, Ysypo

Utilizado con fines domésticos o rituales, la forma del trenzado y del objeto adquieren diferentes significados mitológicos y  rituales.

Cestería, Fajas, Hamacas, Bolsas, Cedazos

Artesanía Indígena

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Estructura de fibras vegetales, recubiertos con cera negra

Cestos, Vasijas

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Cuero

Repujado

Diseños modulados con motivos fitomorfos o arabescos. Finas utilerías y religiosas. Motivos con volutas, espirales, dibujos variados sobre cuero

Sillas, Cajas, Tabaqueras, Valijas, Bolsos, Carteras, Arcones

Hispánico, Reminiscencia Morisca

Alfarería o Cerámica

Guaraní Hispánica

Técnica de Colombino, en torno, horneada a fuego vivo en tatacua, revestimientos y decoraciones con engobe ahumado, presión manual, modelado a mano y moldeado

Artículos utilitarios y decorativos, platos, jarras, vasos, cántaros, cantarillas, jarrones, figuras. Materiales constructivos, figuras religiosas, motivos fitomorfos y zoomorfos

Orígenes indígenas. Adaptación a necesidades surgidas en la época colonial y evolución posterior

La leyenda del Ñanduti

Como el humo de las grandes quemazones, un techo bajo, de nubes negras cubría la aldea de los Guerreros del Sol. Las nubes se arrastraban enceguecidas por la fuerza de los vientos. Los habitantes de la tribu sabían que esa oscuridad era circunstancial y se preparaban para el próximo esplendor del Sol. Nadie estaba triste porque sabían que el astro de oro volvería a brillar sobre sus cabezas alzándose con toda su fuerza. Nadie, excepto Ñandu Guasu, el hijo del jefe de "los grandes avestruces". Desencajado, se revuelve en su hamaca de fibras. -¿Cuánto tiempo lleva así?, ¿Cuánto tiempo lleva su madre intentando hechizos para librarlo de aquel tormento?. -¡Oh, Sapuru, hermosa ninfa indígena, abandona esta tierra y nunca vuelvas!, piensa para sí la madre de Ñandu Guasu, viendo a su hijo sufrir por el amor no correspondido. Sapuru desafía al Sol. Paradoja: Sapuru envía su mensaje de esperanza montado en las nubes y en el viento. "Sapuru se quiere casar y se lo ha dicho a sus padres", dijo la machu con tono malicioso al oído de Ñandu Guasu. De inmediato el guerrero está en pie escuchando lo que la vieja viene a decirle. "Sapuru se casará con el hombre que le haga el más raro y valioso presente". La machu hizo una pausa para palpar con sus ojos sesgados las reacciones de Ñandu Guasu. "Claro que será muy difícil superar los que ya ha recibido –agregó la machu– aunque dicen que el regalo que trae Jasy Ñemoñare es más hermoso y raro todavía. Trae collares, pendientes y brazaletes de un metal raro, blanco y brillante, y dicen que lo ha sacado de la luna misma una noche en que ascendió hasta allí con su magia de descendiente directo de la reina de la noche". Ñandu Guasu la escucha y se siente demolido por la evidencia verbal de la vieja. Ñandu Guasu piensa en la muerte. En su muerte.

Canta el kogohé y Ñandu Guasu huye de la vieja, del canto y de la muerte. Corre por el bosque el joven guerrero. Corre con sus piernas de acero. Corre ahuyentando a las nubes negras, al canto maléfico, a los augurios de la vieja machu, al viento que retuerce el cielo. Trepa a los árboles, los traspasa. Cruza los manantiales y sobre todas las cosas va extendiendo con furia la furia del Sol. Todo se ilumina a su paso. Corre haciendo el día hasta que cae la noche. Ahora, Ñandu Guasu, con paso reposado, recorre el monte que ha hecho suyo durante el día. Presiente el hallazgo, lo huele en el aire. Es un perfume finísimo, casi imperceptible. Una sonrisa se dibuja en su rostro de hombre. Ha llegado junto al árbol muerto. El árbol que el rayo de los cielos ha destruido con su fuego. Ñandu Guasu acaricia el tronco muerto y en el lugar que ha tocado nace un brote pequeño y verde. Ñandu Guasu levanta la mirada advirtiendo la presencia viva de la más encantadora obra de la naturaleza que jamás había visto. Un tejido blanco y brillante, empapado en rocío, lleno de reflejos, hecho con dibujos de una perfección celestial. Un manto nacido para Sapuru. Sin dudas unregalo insuperable.

De pronto, de entre el follaje, surge la figura de Jasy Ñemoñare. El también quiere a Sapuru. Ñandu Guasu no tiene armas pero lo enfrenta. Un duelo por amor. Por el amor de Sapuru. Rodeos. Fieras miradas. Ruedan los contrincantes. La luna los mira. Una piedra, una herida mortal, la sangre corre y la luna llora porque su hijo ha muerto. Jasy Ñemoñare yace bajo la luz de la luna. Ahora Ñandu Guasu trepa hacia las ramas que sostienen el codiciado manto. Su rostro iluminado por la certeza de tener a Sapuru para siempre. El joven alarga sus manos y el finísimo tejido se deshace en una baba pegajosa e informe. Es un hechizo. Es una quimera. Es un imposible. Jamás podré tener entre mis brazos a la bella Sapuru, se lamenta en sus pensamientos Ñandu Guasu y lágrimas de rabia ruedan por su rostro. De un salto está en el suelo y corre rumbo a su aldea. Corre con sus piernas de acero. Corre cubriendo la luz lunar con un manto negro que todo lo ensombrece. Corre ahuyentando a los hechizos, a la muerte y a la fría luz de la luna. Corre haciendo la noche con su llanto hasta que nace el día. Ahora Ñandu Guasu se revuelve en su hamaca. Sueños terribles agitan su espíritu. Habla en lenguas extrañas mientras duerme. Grita. Su madre, acongojada lo despierta. Lo saca del infierno. Ñandu Guasu calla. No cuenta su travesía por el monte. Se lo ve con el semblante ensombrecido por la pena y por la rabia. El sol ya está en lo alto cuando el joven decide sincerarse con su madre. Se sientan juntos, a orillas del río, y con la mirada perdida relata lo sucedido: la travesía, el claro en el monte, la muerte de Jasy Ñemoñare, la joya de aquel tejido, la desazón final. La madre se levanta y simplemente dice: "Llévame a ese lugar". El joven la mira, primero sorprendido y luego con una sonrisa esperanzadora. "Confía en mi", dice la madre, y parten.No corren por el monte, lo sobrevuelan con la fuerza del amor. Ahora están en el sitio del hallazgo. La madre observa el cuerpo de Jasy Ñemoñaré cubierto de insectos y luego dirige su mirada a la maravilla del tejido allá en lo alto. La fuerza del sol parece haberle dado más vida, más brillo, más luz. La madre observa con detenimiento, no se arriesga a tocar la tela, sabe que el mínimo roce la destruirá. Se limita a mirar el constante movimiento del pequeño animal. Sus idas y vueltas. Su colgarse y descolgarse contínuo, casi sin pausas. Ñandu Guasu se ha dormido. Sobre una rama repone las fuerzas que ha gastado durante la noche. La madre aprende la urdimbre del tejido maravilloso. Sigue los pasos de la araña. La madre comienza a tejer un manto hecho a imagen y semejanza del que tiene ante sus ojos. Lo teje con sus propias canas. Lo teje con amor. Lo teje sabiendo que hará feliz a su hijo. Cuando Ñandu Guasu despierta, su madre descubre ante sus ojos el tejido que ha hecho con sus canas. El joven sorprendido mira la obra de su madre y mira el tejido prendido de las ramas: son idénticos. Con temor el joven toma entre sus manos la suavísima urdimbre. La madre cuenta cómo lo ha hecho y el hijo con su natural ingenio, le dice: "lo llamaremos ñanduati". "Ve y entrega esta ofrenda a Sapuru" dice la madre. Los descendientes de Ñandu Guasu y Sapuru continuaron tejiendo aquel delicado encaje que hoy conocemos como ñanduti, homenaje eterno al talento y sabiduría de la madre de Ñandu Guasu, y nombraron a las arañas, tejedoras naturales y primigenias de aquella maravilla, con el nombre de ñandu con el que hoy las conocemos en nuestro idioma guarani

 

Fotos Tejidos